<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[Pasaporte Privado]]></title><description><![CDATA[Crónicas y destinos de la escena liberal, escritas a dos manos]]></description><link>https://www.pasaporteprivado.com</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!JSY9!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F3422b3c8-22fc-4387-8863-8e79d43b8cda_150x150.png</url><title>Pasaporte Privado</title><link>https://www.pasaporteprivado.com</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Thu, 23 Jul 2026 21:14:38 GMT</lastBuildDate><atom:link href="https://www.pasaporteprivado.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[Javier e Ignacia]]></copyright><language><![CDATA[en]]></language><webMaster><![CDATA[pasaporteprivado@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[pasaporteprivado@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[Pasaporte Privado]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[Pasaporte Privado]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[pasaporteprivado@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[pasaporteprivado@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[Pasaporte Privado]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[La previa de nuestro lado B]]></title><description><![CDATA[Historia cero &#8212; Parte I, por Ignacia]]></description><link>https://www.pasaporteprivado.com/p/la-previa-de-nuestro-lado-b</link><guid isPermaLink="false">https://www.pasaporteprivado.com/p/la-previa-de-nuestro-lado-b</guid><dc:creator><![CDATA[Pasaporte Privado]]></dc:creator><pubDate>Wed, 22 Jul 2026 21:38:23 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!JSY9!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F3422b3c8-22fc-4387-8863-8e79d43b8cda_150x150.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://www.pasaporteprivado.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Gracias por leernos! 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Y mientras m&#225;s habl&#225;bamos, m&#225;s evidente se hac&#237;a que ninguno de los dos ten&#237;a ganas de que la noche terminara.</p><p>Cuando el restaurante ya estaba cerrando, el plan era seguir en un bar de Barrio Italia. Ese era el plan oficial, el que correspond&#237;a. Dur&#243; exactamente hasta que me tom&#243; de la cintura en la vereda y me bes&#243;. Despu&#233;s me pregunt&#243; de nuevo d&#243;nde quer&#237;a ir, y yo, con una timidez que hoy me da risa, le dije: donde t&#250; quieras.</p><p>Termin&#233; en su departamento.</p><p>Fue una de esas noches que se recuerdan durante mucho tiempo. No porque haya sido perfecta, sino porque fue natural, intensa y sin esfuerzo. Nos dieron las cuatro de la ma&#241;ana entre conversaciones y risas, con esa sensaci&#243;n rara de estar con alguien que acabas de conocer pero que se siente de antes.</p><p>A las cuatro le dije que ten&#237;a sue&#241;o. Y me dijo: &#191;cucharita?</p><p>Ah&#237; me derret&#237;. Creo que nunca se lo he confesado, pero esa palabra a esa hora me pareci&#243; lo m&#225;s encantador del mundo. Amo dormir abrazada. Y podr&#225;n venir aventuras, viajes, fantas&#237;as y todas las historias que vamos a contar m&#225;s adelante, pero nuestras cucharitas siguen ganando.</p><p>Aprovecho de derribar un mito: s&#237;, nos acostamos la primera noche. No se acab&#243; el inter&#233;s, no desapareci&#243; la magia, no se arruin&#243; nada. A los cuarenta y cuatro me da una lata enorme pensar que alguien deber&#237;a esperar semanas o meses cuando la qu&#237;mica es as&#237; de evidente. Y bueno, no nos fue tan mal.</p><p>Los d&#237;as siguientes fueron un desastre de los buenos. Nos escrib&#237;amos a toda hora: en el trabajo, al despertar, antes de dormir. Si alg&#250;n d&#237;a perdemos los tel&#233;fonos, espero sinceramente que nadie encuentre esos chats. A veces pienso que con nuestras conversaciones podr&#237;amos publicar un libro completo, y ser&#237;a de alt&#237;simo impacto.</p><p>Porque si algo descubrimos r&#225;pido es que los dos somos tremendamente sexuales. Y no hablo solo del sexo. Hablo de la forma de vivir, de la curiosidad, del juego, de decir las cosas sin verg&#252;enza, de re&#237;rnos de temas que para otros son tab&#250;, de sentir que no hay mucho que esconder.</p><p>De hecho, a los pocos d&#237;as de conocernos pas&#243; algo que hoy es cotidiano pero que contado en voz alta suena bastante rid&#237;culo. Fuimos a cenar y lleg&#243; con un regalo. Yo imagin&#233; una botella de vino, unas flores, un chocolate. Algo acorde a la etapa en la que est&#225;bamos, que era &#8212;insisto&#8212; de d&#237;as.</p><p>Pero no. Apareci&#243; con un juguete y con mi lubricante favorito. As&#237;, sin escalas.</p><p>Todav&#237;a nos re&#237;mos cuando lo recordamos. Y lo m&#225;s preocupante es que no me pareci&#243; raro. Creo que en ese momento los dos entendimos que hab&#237;amos encontrado a alguien igual de desordenado mentalmente que uno mismo.</p><p>Entre todas esas conversaciones apareci&#243; una fantas&#237;a compartida: un tr&#237;o con otra mujer. Algo que ninguno hab&#237;a podido explorar antes.</p><p>Lo curioso fue que ninguno se sorprendi&#243; cuando el otro lo dijo. Fue m&#225;s bien un &#8220;&#191;en serio?&#8221;, &#8220;s&#237;&#8221;, &#8220;yo tambi&#233;n&#8221;. Y listo. Como si habl&#225;ramos del clima.</p><p>Con el tiempo descubrimos que no era solo esa fantas&#237;a. Hab&#237;a muchas cosas que nunca hab&#237;amos podido conversar ni vivir antes. No porque estuvieran prohibidas, sino porque no hab&#237;a aparecido la persona correcta para hacerlo.</p><p>Creo que nos sacamos la loter&#237;a. Encontrar a alguien que te guste es relativamente f&#225;cil. Encontrar a alguien que adem&#225;s comparta tus rarezas ya es m&#225;s dif&#237;cil. Pero encontrar a alguien que comparta tus rarezas, tus fantas&#237;as, tu sentido del humor, tu intensidad y tu curiosidad &#8212;eso ya es otra cosa.</p><p>A veces siento que no es solamente que tengamos una gran conexi&#243;n, sino que adem&#225;s llegamos a la vida del otro en el momento justo. Como si muchas de las cosas que no hab&#237;amos vivido antes estuvieran esperando a que apareciera la persona correcta al frente.</p><p>As&#237; fue como empezamos a mirar lugares swinger en Santiago. Primero por curiosidad. Despu&#233;s por curiosidad con ganas. Y finalmente por curiosidad organizada.</p><p>Por mi lado no ten&#237;a mucho a qui&#233;n preguntarle: en mi grupo de amigas siempre he sido la m&#225;s curiosa para estos temas, y ellas son bastante m&#225;s tradicionales. As&#237; que investigamos por nuestra cuenta, Javier le pregunt&#243; a un amigo con experiencia en estas andanzas, y apareci&#243; un nombre.</p><p>Nos entusiasmamos, elegimos fecha, y lleg&#243; el gran viernes.</p><p>Me arregl&#233;. Nada comparado con mis outfits futuros, pero para ese momento me sent&#237;a bastante osada. Como a las nueve lleg&#243; a mi casa, abrimos una botella de vino, despu&#233;s un gin, y empezamos a conversar.</p><p>No s&#233; si inventamos temas o si alargamos la conversaci&#243;n a prop&#243;sito. Solo s&#233; que cuando miramos la hora ya era demasiado tarde.</p><p>No fuimos.</p><p>Hasta hoy no sabemos si fue timidez, si fue miedo, o si simplemente todav&#237;a no est&#225;bamos listos para cruzar esa puerta.</p><p>Mir&#225;ndolo ahora, creo que fue perfecto. Porque esa noche no se acab&#243; cuando decidimos no salir. Al contrario: reci&#233;n ah&#237; empez&#243;.</p><p>Pero esa parte la cuenta Javier.</p><p></p><p style="text-align: center;">Gracias por leernos! Suscr&#237;bete  sin costo para recibir nuestras actualizaciones e historias</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://www.pasaporteprivado.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><p><br></p>]]></content:encoded></item></channel></rss>